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CONFERENCIA PERMANENTE DE PARTIDOS POLÍTICOS DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE
“CONSENSO DE BUENOS AIRES”
INTRODUCCIÓN
El “Consenso de Buenos Aires” que los partidos políticos miembros de la COPPPAL han asumido como propuesta marco para impulsar un nuevo modelo de desarrollo para la comunidad de naciones latinoamericanas y caribeñas, encuentra sus antecedentes y fundamentos en los siguientes hitos:
1. La declaración “Consenso de Buenos Aires” aprobada por los Presidentes de la República Argentina, Néstor Kirchner y de la República Federativa de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, el 16 de octubre de 2003. En la misma, se acuerda promover una integración regional “como opción estratégica para fortalecer la inserción de nuestros países en el mundo” y un desarrollo con “crecimiento, justicia social y dignidad de los ciudadanos”, haciendo extensiva una convocatoria a todos los países latinoamericanos para trabajar conjuntamente en la concreción de un consenso para alcanzar “una sociedad más justa, equitativa y solidaria, que fortalezca la democracia en la región”.
2. El evento “Consenso de Buenos Aires: una nueva agenda para América Latina. Quince años después del Consenso de Washington”, realizado en Pilar, Buenos Aires, el 23 de Octubre de 2005. Dicho encuentro, organizado por la Initiative for Policy Dialogue y la Universidad de Buenos Aires y convocado por la Senadora Nacional Cristina Fernández de Kirchner, reunió los trabajos de prestigiosos economistas, entre quienes se destacan el Premio Nobel de Economía y director de la Inicitive for Policy Dialogue, Joseph Stiglitz, el Secretario General Adjunto para Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, Dr. José Antonio Ocampo, el Ministro de Economía de la República Argentina, Dr. Roberto Lavagna, el Director de la Oficina de la CEPAL en Buenos Aires, Dr. Bernardo Kosacoff y el Investigador Titular del CEDES, Dr. Roberto Frenkel.
Los debates se centraron en cuestionar los fundamentos que dieron sustento a las propuestas del “Consenso de Washington”, principalmente su “concepto restringido de estabilidad macroeconómica; su falta de atención al papel que pueden cumplir las intervenciones de política en el sector productivo para inducir la inversión y acelerar el crecimiento; su tendencia a sostener una visión jerárquica de la relación entre las políticas económicas y sociales, de acuerdo con la cual las segundas tienen un papel subordinado; y su tendencia a olvidar que son los ciudadanos quienes deben elegir las instituciones económicas y sociales que prefieren”. Frente a ello se propuso un consenso post –Washington basado en las siguientes premisas básicas: 1) Rechazar cualquier estrategia de desarrollo que no asegure la participación del mundo en desarrollo de manera importante y significativa; 2) Rechazar propuestas cerradas que no contemplen el contexto particular de cada uno de los países y; 3) Rechazar recetas económicas que eliminen la capacidad de los países para experimentar, utilizar sus propios criterios y evaluar qué puede funcionar mejor en cada uno de ellos.
3. El proyecto de Declaración presentado en el H. Senado de la Nación Argentina a raíz del evento “Consenso de Buenos Aires: una nueva agenda para América Latina. Quince años después del Consenso de Washington”, con la firma de los Senadores/as Nacionales Cristina Fernández de Kirchner, Antonio Cafiero, María Cristina Perceval, Haide Giri, Rodolfo Terragno, Jorge Capitanich, Mario Losada, José Mayans, Mabel Müler, Gerardo Morales, Fabián Ríos, Roberto Urquía, Ernesto Sanz, Alicia Mastandrea, Carlos Reuteman, y Rubén Giustiniani.
4. Continuando con estos lineamientos que sientan las bases del “Consenso de Buenos Aires”, la COPPPAL ha tomado estos antecedentes avanzando en un consenso surgido del debate y las necesidades propias de nuestras naciones, el cual se plasma en la Declaración “Consenso de Buenos Aires: Hacia un nuevo modelo de Desarrollo para América Latina y el Caribe”, presentada como propuesta de los partidos políticos de América Latina y el Caribe a los Presidentes de la región ante la IV Cumbre de las Américas.
IV CUMBRE DE LAS AMERICAS
Declaración de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe –COPPPAL
Consenso de Buenos Aires
Un nuevo modelo de Desarrollo para América Latina y el Caribe
Todo proceso de Desarrollo debe estar enmarcado por los valores comunes que inspiran la identidad de la comunidad de naciones latinoamericanas y caribeñas.
CONSIDERANDO1. Que la región de América Latina y el Caribe se encuentra en un momento histórico propicio para impulsar un nuevo consenso para el desarrollo, en el cual los partidos políticos sean motores de un proyecto humanista, democrático, incluyente y sustentable;
2. Que este momento se refleja en un ascenso al poder en la región de partidos políticos y coaliciones de tendencia progresista, cuyo desafío será promover en nuestros pueblos una mayor democratización tanto del poder político como del poder económico;
3. Que a tales efectos es necesario revisar críticamente el modelo económico aplicado en la región en los años noventa, diseñado a partir de las propuestas contenidas en el “Consenso de Washington” (1989), cuyas metodologías universalizadas, basadas en la ideología neoliberal, han alejado a nuestras economías del crecimiento y la justicia, del desarrollo y la equidad;
4. Que la desigualdad en la distribución de los ingresos se ha profundizado, siendo hoy América Latina la región más desigual del planeta, con el 10% más rico de la población recibiendo más del 40 % del ingreso, y el más pobre entre el 2 % y el 4 %. La pobreza afecta actualmente al 50% de la población y el empleo se ha precarizado, ha crecido la desocupación estructural y la informalidad laboral;
4. Que el crecimiento económico de la región fue lento e inferior al de otras regiones del mundo, sin tampoco verificarse el esperado “derrame” hacia el conjunto de la sociedad. Nuestras economías, con relación al resto del mundo, han primarizado sus estructuras y la composición de su comercio exterior; 5. Que las instituciones estatales se han debilitado y desprestigiado frente a la concentración del poder económico, el surgimiento de nuevas instituciones de carácter trasnacional y el poder de los medios de comunicación global. Esta alarmante situación pone en peligro la gobernabilidad democrática de nuestras naciones, alienta el autoritarismo y provee las condiciones aptas para los estallidos sociales.
Los partidos políticos miembros de la COPPPAL
DECLARAMOS
6. Que el Desarrollo de nuestros países no se realiza solamente a partir de un mayor crecimiento económico y una asignación más racional de los recursos. Rechazamos la tesis que propone “crecer ahora para distribuir después”, en tanto el desarrollo implica también una modificación sustancial y progresiva del patrón de producción, de consumo y de distribución de los ingresos y la riqueza. Rechazamos la tesis que propone “crecer ahora para limpiar después” en tanto el desarrollo implica también la sustentabilidad y protección ambiental;
7. Que el Desarrollo es un proceso integral que no puede escindir la política económica de la política social. Una estrategia de desarrollo sustentable requiere fortalecer la capacidad reguladora y activa del Estado, y no quedar librada a la espontaneidad de los mercados;
8. Que los estados nacionales deben ser sujetos activos de la estrategia de desarrollo para la región, evitando la transferencia indiscriminada de políticas y recetas uniformes diseñadas desde los organismos multilaterales o los países desarrollados;
9. Que la generación de empleo digno, la realización de reformas sociales inclusivas, las reformas educacionales, sanitarias, agrarias y previsionales, así como la garantía de los derechos laborales, económicos y sociales de los ciudadanos son consustanciales al desarrollo y no producto de reformas posteriores;
10. Que los objetivos, las instituciones y los instrumentos de política económica deben ser definidos, diseñados y ejecutados en base a la voluntad democrática de los pueblos;
11. Que las oportunidades de desarrollo de la región se ven obstaculizadas por una estructura económico financiera mundial injusta, provocada - entre otras causas- por el desleal proteccionismo de los países desarrollados, la difusión de subsidios agrícolas, las barreras no arancelarias y el incumplimiento de las metas acordadas sobre transferencia de recursos de los países desarrollados al mundo en desarrollo. Todo lo cual obliga a plantear la reforma integral de los actuales organismos multilaterales;
12. Que son los partidos políticos democráticos y progresistas quiénes estamos obligados a generar las condiciones de gobernabilidad, aprendiendo de las lecciones del pasado, liderando los procesos democráticos y concertando una estrategia de desarrollo hacia el futuro, que contemple metas deseables y exigibles por los propios latinoamericanos y caribeños.
PROPONEMOS
13. Promover legislación y políticas activas para garantizar la generación de empleo digno y salarios mínimos. Impulsar estrategias de desarrollo productivo para pequeñas y medianas empresas e inversiones públicas, utilizando mecanismos de planificación y concertación socioeconómica y promoviendo la participación de las organizaciones sindicales y su democratización interna;
14. Diseñar protecciones sociales inclusivas que contemplen el problema de la informalidad y la baja cobertura de la seguridad social. Garantizar pensiones sociales mínimas y seguros de desempleo más amplios. Las herramientas de seguridad social, públicas y privadas, deben estar sometidas a regulaciones públicas respetando los principios de universalidad, solidaridad y transparencia;
Garantizar la necesaria participación de las mujeres en el proceso de desarrollo, como agentes de cambio y beneficiarias directas e indirectas del mismo. La participación en igualdad de oportunidades debe promover tanto la eliminación de la brecha salarial basada en el género y la lucha contra la informalidad laboral del trabajo de las mujeres así como su participación política mediante el acceso a cargos electivos y no electivos de toma de decisiones. Por último, combatir la violencia y opresión que sufren principalmente las mujeres pobres;
15. Incrementar gradualmente la inversión pública en educación hasta alcanzar el 6 % del PBI de nuestros países, que permita revertir las crecientes inequidades en calidad y acceso. Combatir el analfabetismo vinculado a las nuevas tecnologías y democratizar su acceso;
16. Promover una mayor inversión pública y privada en un desarrollo científico- tecnológico adecuado a las necesidades de nuestros pueblos y una mayor vinculación de las universidades a los problemas de la sociedad y su solución;
17. Impulsar un nuevo paradigma en salud garantizando la universalización de la atención médica, promoviendo la gratuidad de los medicamentos esenciales y la difusión de los genéricos. Atacar la mortalidad materno-infantil y educar para la salud reproductiva;
18. Asegurar el acceso a los sistemas de servicios básicos como agua, cloacas y vivienda y políticas sociales de transferencia de ingresos que garanticen un nivel de vida digno para los sectores más vulnerables.
Dar cumplimiento efectivo a los derechos garantizados en la Convención Internacional de los Derechos del Niño, implementar políticas públicas para erradicar el trabajo infantil y promover la terminalidad educativa y la inserción laboral de los jóvenes;
19. Revertir el proceso de concentración de la propiedad de la tierra y asegurar a los pueblos indígenas originarios el acceso a la propiedad de tierras aptas para su desarrollo humano;20. Promover sistemas tributarios más progresivos, aumentando la participación de los impuestos directos y reduciendo las cargas sobre el empleo productivo y las inversiones;
21. Promover formas de creciente participación de la sociedad en la determinación, priorización y control del gasto público, en particular el vinculado con la satisfacción de necesidades sociales básicas;
22. Disponer instrumentos para el acceso de los ciudadanos al crédito de consumo, de capital de trabajo y de inversión familiar y productiva, garantizando el ahorro popular. La autoridad monetaria orientará los flujos y los costos del crédito mediante la provisión de recursos y regulaciones cuando el empleo y la inversión se vean comprometidos;
23. Las políticas que rigen el comercio internacional no deberán impedir que nuestros países dispongan de medidas que regulen las exportaciones en función de reservas estratégicas o de protección ecológica. Y en materia de importaciones, que cuenten con normas protectivas de las producciones nacionales similares a las que dispusieron los países ahora de alto nivel de desarrollo cuando iniciaron dicho proceso. En materia de propiedad intelectual, reivindicamos el derecho soberano de los países para adoptar medidas de protección de la salud pública como prioritario frente a los derechos de propiedad intelectual;
24. La inversión externa directa debe enmarcarse en una política que propicie la transferencia de conocimiento y tecnología, el eslabonamiento con el capital nacional para propiciar la movilización de recursos locales y la diversificación y ampliación de los mercados de exportación;
25. Establecer restricciones cuándo la inversión extranjera directa afecte el medioambiente y promover un amplio debate respecto a los diferendos en materia de inversiones, respetando los derechos de los inversores como de los receptores y garantizando la resolución equitativa de las controversias. Contribuir a la construcción de un sistema internacional que atienda de un modo más justo y eficiente los problemas asociados a la creciente inestabilidad de los flujos financieros internacionales;
26. La promoción de la actividad privada deberá armonizarse con la presencia del Estado, en particular en sectores o regiones estratégicos y con la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas. El funcionamiento de los mercados deberá enmarcarse en el impedimento de posiciones dominantes y en el establecimiento de normas estrictas sobre contenidos, calidad, preservación del ambiente y salud física y moral;
27. La protección de las soberanías nacionales, la lucha por la plena descolonización de todos los pueblos de la región y la ampliación de la extensión de la plataforma marítima. La ratificación de los derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgia del Sur, Sandwich del Sur y Territorio Antártico británico y la finalización del bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba;
28. Integrar América Latina y el Caribe mediante la confluencia de los actuales sistemas subregionales, superando una visión meramente economicista - como está planteada en el proyecto del ALCA- estableciendo políticas comunes para la región en lo político, social, económico y cultural;
29. Trabajar en pos de la integración energética, gasífera y de infraestructura, desde una perspectiva de complementación para la superación de las asimetrías energéticas, económicas y sociales de la región;
30. Proteger la soberanía de nuestros pueblos sobre la utilización sustentable de sus recursos naturales -agua, hidrocarburos, minerales, biodiversidad y alimentos- como insumos estratégicos para el Desarrollo. Los latinoamericanos y caribeños debemos asegurar para la vida humana presente y las generaciones futuras la propiedad, el control y la gestión pública, participativa y sustentable del agua potable, concibiendo el acceso a este recurso como un derecho humano fundamental, no sujeto a privatización ni mercantilización;
31. En virtud de la corresponsabilidad que le cabe a los acreedores financieros, disminuir la pesada carga de las deudas externas de los países de la región mediante quitas, canje de deuda por objetivos sociales y reprogramación de servicios, para evitar que la misma obstaculice el desarrollo;
Los abajo firmantes declaramos que estos principios y criterios conforman el Consenso de Buenos Aires y nos comprometemos a promover su inclusión en las plataformas de nuestros respectivos partidos políticos, para que rija en nuestros países durante los próximos años hasta el cumplimiento de la celebración del Bicentenario de la Independencia de América Latina, tiempo para el cual nuestros pueblos deberán estar libres de la miseria y la pobreza, la exclusión y la ignorancia, la enfermedad y el desempleo y haber conquistado el desarrollo económico y la justicia social. Asimismo, nos comprometemos a promover la inclusión de estas propuestas en las plataformas de nuestros respectivos partidos políticos.
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